Mono armado, hombre pensante

El lenguaje es un subproducto de la inteligencia, por lo que es necesario tener inteligencia para desarrollar un lenguaje. Lo cierto es que los parientes genéticamente mas cercanos a los hombres no disponen de un lenguaje complejo, aunque sí que pueden comunicarse mediante gestos y gritos: no necesitan más complejidad para el tipo de sociedad que conforman y el tipo de ecosistema en el que viven. Cuando los austrolopitecus se adaptaron a las sábanas africanas tampoco les fue necesario mucha más inteligencia ni ningún lenguaje complejo: vagar hasta encontrar una carcasa abandonada por algún depredador y luego romper con piedras los huesos para comer la médula no precisa mucha inteligencia; de hecho, como ya no les era útil una cola para asir las ramas ni para mantener el equilibrio la perdieron, y lo que tuvieron que desarrollar fueron unas manos hábiles para coger piedras, y como las manos son mucho menos aptas para caminar que unas patas, las extremidades inferiores se tuvieron que volver más fuertes y grandes para aguantar todo el peso del animal.

Las cosas comenzaron a cambiar cuando ciertos homínidos comenzaron a tener una actitud activa en la caza de las piezas. Por mucho que corrieran nuestros antepasados cualquier facóquero o cualquier gacela les iba a ganar, incluso si la caza fuera en grupo. La clave fueron las armas, tal vez una simple piedra arrojada con fuerza desde un punto clave podía abatir el animal; las piedras son bastante veloces, incluso si se las deja caer desde cierta altura. A partir de entonces se abrió un nuevo nicho ecológico en el que la evolución jugó a favor de los mas diestros: el grupo que era capaz de abatir más presas tenía más posibilidades de sobrevivir un mes más.

Pero tirar piedras o lanzar lanzas es algo que no es tan simple, se necesita especializar el cerebro, es necesario crear una imagen mental de donde está el animal y donde se supone que estará unos segundos más tarde, es necesario hacer una proyección de futuro. Aquí está la clave, en visualizar el futuro, y esto es el origen de todo, quien tiene la clave del futuro puede proyectar su pasado y suponer cosas que pasaran, reales o no, según sus recuerdos. Es la clave para entender la conciencia humana, el conocimiento del bien y del mal, del ayer y del mañana, de la muerte segura, de la religión, de la música, de los ritos… y para todos estos nuevos conceptos abstractos, que únicamente existen en la cabeza de los hombres, sí que es necesario un lenguaje complejo.

Tenía razón Juan el Evangelista, dijo que en el principio fue el verbo, y ciertamente la humanidad, y su historia, comenzaron con el uso del lenguaje.

mico